No fue un partido brillante, pero sí uno que exigía algo más difícil de encontrar: paciencia, orden y convicción. En ese escenario, Coquimbo Unido volvió a mostrar por qué atraviesa un buen momento. No necesitó dominar ni desbordar; le bastó con sostenerse firme, leer los tiempos y esperar su oportunidad.
El 0-0 no fue engañoso. Católica intentó asumir la iniciativa, empujó en algunos pasajes y jamás se salió del partido, pero chocó una y otra vez con un rival que defendió bien los espacios y no se desordenó. Coquimbo jugó el partido que había que jugar, sin ansiedad ni concesiones innecesarias.
Cuando el desenlace llegó a los penales, la diferencia no estuvo en la suerte, sino en la ejecución. Coquimbo pateó con seguridad y asumió la instancia con naturalidad. Católica, en cambio, volvió a enfrentar ese momento incómodo que se le repite en finales recientes: compite, llega, pero no logra resolver.
Este título no es un golpe aislado. Es la confirmación de un equipo que entiende su identidad y la ejecuta con coherencia. Coquimbo no improvisa y eso, en partidos cerrados, marca la diferencia. Para la UC, el resultado deja más preguntas que certezas. Hay esfuerzo y hay intención, pero sigue faltando ese último paso que separa competir de ganar.
En los márgenes estrechos del fútbol, Coquimbo fue más preciso. Y eso, en finales, casi siempre alcanza.



Agradeciminetos a : Compacto TOP | ⚪🔵 U. Católica 0 (7) – (8) 0 🟡⚫ Coquimbo Unido | Supercopa Lanco 2026 🏆 – Final



